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El Amor a las Pequeñas Cosas...

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El amor a las pequeñas cosas. El mundo gira a una velocidad infernal. Es como si siendo un niño te subieses a un tiovivo navideño  y de repente este se pusiese a dar vueltas descontrolado, casi de manera huracanada y cuando parase te vieses como un anciano solitario, envuelto en un mundo que ya no es el tuyo, rodeado de elementos ajenos a ti. Estoy enamorado de la belleza de las cosas simples, de las pequeñas cosas. Sin ellas mi universo tendría menos valor, me ahogaría más su oscuridad. El olor del café recién hecho mientras observo como el sol sube por la ventana. Leer un libro perdiendo la noción del tiempo, siendo parte de sus entrañas, de la tinta del papel. Una mañana en calma, pensando sobre cosas absurdas y recuerdos de niñez. Es amor a lo simple, a una caricia seguida de otra sonrisa, al calor del hogar en la vuelta, a una carretera infinita mientras escucho una balada de rock. Observar el cielo desde la calle, ver pasar a sus gentes con la prisa en la cara y tu, co...

A ti.

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Llego sin avisar, aunque realmente esperada. Un buen amigo me dijo que los más difícil de escribir es escribirle al amor. El amor, ese torrente que te cautiva, que recorre cada vena por muy fina que sea llegando hasta el último milímetro del cuerpo. Es entonces cuando confundes tu universo mundano con el alma y te dejas llevar como una hoja seca en el otoño soleado, danzando al tiempo, sintiendo sin más. Aquella fue la sensación, un huracán inedito de sensaciones que entraron por una pupila juvenil y soñadora que como electricidad recorrieron cada parcela de mi cuerpo para salir por los dedos de mi mano, que al juntarlos con los suyos en una breve y esperanzadora despedida quedarían unidos para una historia de amor que sobresale de palabras y hechos y que desemboca en el camino que llevo recorriendo, y que si la fortuna o algún dios sobrenatural me acompaña recorreré junto a sus ojos marrones. Apostamos por nosotros sin mirar a la fortuna. Si el amor fuese gratitud, tendríamos que ...

Volveré.

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Y volverán aquellas tardes de colegio, aquellas infinitas tardes de cocina y salón, de cata de nocilla. Volverán aquellos recuerdos de mochila, de la "fila",  del correr a los brazos del padre o de la madre, incluso de la carretilla del abuelo. Volverá aquella unión extraña, infinita, como cuando un clavo se clava en el árbol, que le hace herida pero no le mata, lo transforma. Volverán aquellas  miradas, aquellos sueños de niño, aquellas pisadas valientes, con coraje, perdiendo el miedo a lo desconocido, al laberinto oscuro del adulto. Volverán aquellos ojos azules, aquella mano firme de protección. Volverán las tardes muertas, la silla de la oficina, los inviernos alegres bajo la lluvia. Volverán las risas, los llantos, la lucha diaria por ser el mejor, la cabeza de la espada, el verdadero guerrero. Volverá el primero de la lista. Volverán las tareas, la habitación azul. Volverá a sonar el timbre para acudir tarde al aula. Volverá el mono de coco a sonreír entre ris...

Vuelve amigo Septiembre

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Vuelve amigo Septiembre. Vuelve sin tardar, dejando atrás la luz del verano. Te espero, te añoro rompiendo mis principios, bebiendo un trago amargo. Me lo pide el cuerpo, espero el frío, el rincón, el sonido de las teclas golpeando como gotas de lluvia clara, las calles que se abren en mi cabeza, viajando a otros tiempos a otras vidas. Los campos verdes, las largas tardes, las infinitas noches. Añoro tu soledad, tu lenta respiración, el bombeo de tu alma. Apaga pronto las luces, ya no hay feria. La manada se ha diluido y las ilusiones se llenaron de barro después de años de pisadas. Sácame de la multitud, de la marabunta social y llévame a tu recodo, a tu silencio. Vuelve amigo Septiembre, devuélveme al lugar del que me atrapaste, emborráchame de letras, de licor de musas, de veranos infinitos. Dejo atrás mi suerte, olvido si he de hacerlo, las sonrisas, la esfera lenta del reloj, los abrazos. Júntalos  a todos, reúne la baraja, la taberna, las risas, las traiciones, la muerte, ...

Manchego.

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Ser manchego no es simplemente pertenecer a una tierra, es llevarla siempre es tu ADN, en tu forma de ser, en tu manera de mirar el mundo. La Mancha te marca de por vida, sus infinitos campos llanos arremeten contra tu pecho, y su árida belleza se clava en tus ojos para siempre. A partir de ahí no hay nada más, puedes visitar rascacielos,  inmensas ciudades pobladas de todas las razas del ser humano, pero aún así nada es como la mancha, mi mancha. Parque Nacional Las Tablas de Daimiel (Ciudad Real)  Un tablero de naturaleza.  La blancura de sus casas convive con el colorido de las ropas colgando en las azoteas. Los saludos de los viejos sentados en su poyetes viendo la vida pasar bajo sus boinas. Las mujeres barriendo la puerta de sus casas mientras aprovechan el saludo alargado de una vecina. Las tabernas donde se mezclan las viejas costumbres con las nuevas generaciones. Algunos hablan de oportunidades y posibilidades, yo digo no hay mejor suerte que crecer en ...

"Cien Años de Eternidad"

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Hacía un frío cortante propio del profundo invierno español en el centro del país. Andaba por Madrid, solo, tenía una cita para una entrevista de trabajo. Y como había hecho otras veces salí a primera hora de la mañana en un tren hacía la gran ciudad, probando suerte, tirando los dados del destino.  Aquella parte de la capital española aún no la conocía, a pesar de ser un barrio popular nunca  había andado por Plaza Castilla  y Chamartín. Las cuatro torres modernas que cortaban el cielo plomizo se me encaraban mientras subía las escaleras mecánicas dando largas a un vendedor que me arremetía con  su producto y su pesada labia. La corbata ya  iba suelta, el sudor frío me pellizcaba la espalda, pues mi cometido se había acabado hacía más o menos una hora y regresaba a la estación de Chamartin para coger un tren de vuelta hacía mi adoraba Mancha. Tome un café solo y en soledad, la estación estaba repleta de cámaras de televisión, pues el día anterior había ocurri...

Gracias Maestro Sampedro.

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Hoy hace un año que falleció el escritor, filosofo, humanista, pensador y hombre  que tanto me ha enseñado. Sus palabras, sus libros y sus letras me han llegado a mostrar un punto de vista diferente de lo que es esta vida y el tiempo que la ocupa. La inmensa lucidez que Don Jose Luis Sampedro desprendía a la hora de hablar y conversar te atrapaba, te dejaba inmerso en una esfera de sabiduría, humanismo y naturaleza que te encumbraba incluso a aquellas épocas donde los maestros griegos, despojados de todo lo material daban lecciones de vida . Don Jose Luis Sampedro abogaba por la libertad, por la vida en sí misma. Una vida, que es el mayor regalo que nos otorga la naturaleza, un tiempo que pasa (a veces lento y a veces rápido) y que debemos aprovechar, exprimir y  degustar sin caer en envidias o rencores. Leer los libros de este genio es una dulzura. Por ejemplo "La Sonrisa Etrusca" donde narra los últimos años de un abuelo cascarrabias que descubre el amor de un nieto, es ...